miércoles, 16 de mayo de 2012

Cuba: diálogo gobierno-Iglesia católica aplaudido y criticado


Carlos Batista
Corresponsal de AFP en la Habana

El inédito diálogo entre los obispos cubanos y el mandatario Raúl Castro cumple dos años y en ese tiempo ha permitido la liberación de 130 presos políticos y que la religión gane espacio en la sociedad, pero sin apertura en lo político, estimaron analistas.


El 19 de mayo de 2010, el presidente Raúl Castro dejó de lado una tradición de medio siglo de su hermano Fidel de no abordar fuera del gobernante Partido comunista (único) asuntos políticos, y se sentó a conversar con el cardenal Jaime Ortega y el presidente de la Conferencia episcopal, Dionisio García.


Este “diálogo entre cubanos” --instalado simbólicamente en el aniversario de la muerte del héroe nacional José Martí-- es calificado como “positivo” por analistas cubanos, pues además de abrir las rejas a los 130 presos políticos (quedan otros 50 en prisión, según la oposición) y a 3,000 reclusos comunes, facilitó debates sobre el futuro de la isla y dio espacio social a la Iglesia.


“El diálogo ha arrojado resultados positivos para ambos sectores y la sociedad cubana en general. El gobierno ha ganado en establecer un intercambio significativo de criterios con la organización de la sociedad civil que combina significativa autonomía y amplia representación”, dijo el analista cubano Arturo López Levy, de la Universidad de Denver.


“Ambos actores, haciendo gala de realismo político y pragmatismo, lograron transferir algunas áreas en conflicto hacia áreas de cooperación. Escenario impensable tan sólo una década atrás”, destacó por su parte Lenier González, uno de los editores de la revista católica Espacio Laical.


El diálogo recibió la bendición del papa Benedicto XVI, quien en su visita a la isla en marzo declaró que “es preciso seguir adelante y deseo animar a las instancias gubernamentales de la nación a reforzar lo ya alcanzado y avanzar por este camino”.


Durante más de tres décadas, la Iglesia católica y el gobierno de Fidel Castro pasaron de una fuerte confrontación a fría cohabitación. Sólo después de la histórica visita del papa Juan Pablo II en 1998, comenzó un acercamiento que se profundizó luego de que Raúl Castro sustituyera en el mando a su hermano enfermo en 2006 y emprendiera además reformas económicas.


“El gobierno ha conseguido encontrar un interlocutor que no representa un peligro para sus proyectos reformistas” y la Iglesia “ha logrado relegar” aspectos doctrinales que “no están en sincronía” con la sociedad cubana actual, como su rechazo al aborto y los derechos de los homosexuales, dijo el académico Carlos Alzugaray, de la Universidad de La Habana.


La oposición interna y los grupos anticastristas en el exterior se alinearon con la Iglesia en los años de confrontación, pero ahora se dividen entre los que aceptan discretamente el diálogo y los que lo critican abiertamente.


“La Iglesia ha logrado algunos pasos positivos, son pequeños, pero realmente significativos”, dijo el ex preso político Oscar Espinosa y lamentó que “algunas” personas “no hayan entendido eso”.


“Ha habido cambios, pero de muy poco calado, completamente insuficiente, el país necesita reformas, no cambios cosméticos”, dijo el veterano opositor Elizardo Sánchez, que dirige la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos.


El Arzobispado de La Habana calificó este miércoles los ataques de la Radio Martí de Estados Unidos al cardenal Ortega como “la negación más soez del periodismo” y dijo que mantendrá el diálogo con Raúl Castro pese a “estos insultos”.


Radio Martí acusó a Ortega en un editorial de “contubernio político con el gobierno” y de actitud “lacaya”, mientras que la anticastrista Fundación Nacional Cubano Americana, con sede en Miami, dijo que la actitud del cardenal es “penosa y en instancias, vergonzante”.


En el diálogo, hay varias coincidencias pero la gran divergencia es sobre el futuro político de la isla, donde las autoridades han negado toda posibilidad de reforma.


La petición papal de declarar feriado el Viernes Santo fue atendida de inmediato por Raúl Castro, aunque otra más de fondo --restablecer la educación católica en la isla, suprimida hace medio siglo-- sigue sin respuesta.


El reto pendiente es “redefinir los márgenes actuales de inclusión/exclusión en la participación política” de los cubanos, “o lo que es lo mismo, redefinir lo que hemos entendido tradicionalmente por revolución y contrarrevolución”, dijo González.


En tanto, López Levy apuntó que a mediano plazo otro reto es “la transición intergeneracional, tanto en el Estado como en la Iglesia”, pues el cardenal Ortega y Raúl Castro “fueron formados en la misma época y la misma religión”, caso que “no se repite en la mayoría de sus potenciales sucesores”.






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