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domingo, 25 de marzo de 2012
INFORMACION RELACIONADA CON LA VISITA DEL PAPA ¿Cómo se compone la Iglesia Católica cubana?
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| IGLESIA DE SANTA RITA EN LA HABANA |
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| CATEDRAL DE LA HABANA |
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| CATEDRAL DE SANTIAGO DE CUBA |
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| SANTUARIO DEL COBRE |
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| SANTUARIO DEL COBRE |
| Escrito por Centro de Información para la Prensa (CIP) |
| Jueves, 01 de Marzo de 2012 00:00 |
La Iglesia Católica posee alrededor de 600 templos, entre los que sobresalen la Catedral de La Habana, la Catedral de Santiago de Cuba y la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad, donde se encuentra la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona del país.
De los templos habaneros resaltan: Nuestra Señora de la Merced, Santo Ángel Custodio, el Sagrado Corazón de Jesús, Nuestra Señora del Carmen, la Virgen de Regla y la Caridad del Cobre. Iglesias de gran belleza son asimismo las de las Mercedes, en Camagüey, y la de San Pedro, en Matanzas.
Está organizada en once diócesis, tres de ellas con rango de arzobispado. La figura de mayor jerarquía es el cardenal Jaime Ortega Alamino, investido en 1994, arzobispo de La Habana. Con anterioridad Cuba tuvo otro cardenal, Manuel Arteaga Betancourt.
Los 14 obispos son cubanos --11 residenciales y tres auxiliares--, y además desarrollan su labor unos 800 religiosos y religiosas de 60 órdenes masculinas y femeninas, de ellos 340 cubanos y el resto españoles, mexicanos, canadienses, colombianos, italianos y dominicanos, entre otros. Del total general, son alrededor de 300 sacerdotes.
Entre las órdenes y las congregaciones con un mayor número de religiosos están los jesuitas, salesianos, franciscanos y paúles; y de religiosas, Carmelitas Descalzas, Dominicas, Hijas de la Caridad, Oblatas Misioneras de María Inmaculada y Siervas de María.
Asociaciones en activo funcionamiento son la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), la Confederación Cubana de Religiosos (CONCUR), comisiones episcopales, archidiocesanas, diocesanas y parroquiales, y organizaciones laicas. |
INFORMACION RELACIONADA CON LA VISITA DEL PAPA: ¿Qué es el Vaticano?
| Escrito por Dalia González Delgado / Periódico Granma.cu |
| Jueves, 01 de Marzo de 2012 00:00 |
La Basílica de San Pedro una maravilla arquitectónica de grandes dimensiones. Un lugar donde se pierde la percepción del tamaño. Fue construida en 1626 y en su diseño y decoración participaron artistas de la talla de Miguel Ángel.. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.cu
¿Qué es el Vaticano?
El Vaticano, oficialmente Estado de la Ciudad del Vaticano, está enclavado dentro de la ciudad de Roma, en la península Itálica. Una extensión de 0,4 km², lo convierte en el estado más pequeño del mundo. Es el único cuya lengua oficial es el latín. En el territorio de la Ciudad del Vaticano, Patrimonio de la Humanidad desde 1984, se encuentra la Santa Sede, máxima institución de la Iglesia católica.
Aunque los dos nombres —"Vaticano" y "Santa Sede"— se utilizan a menudo como si fueran equivalentes, el primero hace alusión al territorio, mientras que el segundo se refiere a la institución que dirige la Iglesia y que tiene personalidad jurídica propia como sujeto sui generis de Derecho Internacional. O sea, es la Santa Sede, y no el Estado del Vaticano, quien mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Al mismo tiempo, el Vaticano es quien da el soporte temporal y soberano y el sustrato geográfico para la actividad de la Santa Sede, donde reside el Papa, apelativo exclusivo con el que se conoce al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, quien es también el Obispo de Roma, diócesis preeminente de la Iglesia.
El Estado de la Ciudad del Vaticano surgió en 1929, tras la firma del Tratado de Letrán entre la Santa Sede y el entonces Reino de Italia, que en 1870 había conquistado los Estados Pontificios, que hasta entonces comprendían una extensa región de Italia. Mientras, la existencia de la Santa Sede se remonta a los primeros tiempos cristianos.
¿Cuál es la forma de gobierno?
Dado que el Estado de la Ciudad del Vaticano está vinculado indisolublemente a la Santa Sede, el Papa es el máximo dirigente de la Iglesia y el soberano del Estado, concentrando en su persona los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, por lo que esta forma de gobierno es considerada una teocracia. Para el ejercicio de dicho gobierno, el Papa se asiste de diversas estructuras y organismos denominados dicasterios y en su conjunto Curia Romana o Curia Vaticana, dentro de la que se destaca, por su importancia, la Secretaría de Estado, dirigida siempre por un Cardenal. El Secretario de Estado es el principal colaborador del Papa.
¿Cómo se elige a un nuevo Papa?
La elección de un nuevo Papa se realiza en secreto, durante un acto único en el mundo. Los cardenales se recluyen en la Capilla Sixtina, ubicada en el Vaticano, hasta decidir el nombre del sucesor. El proceso puede tomar días y en siglos anteriores hubo casos en los que duró semanas, meses y hasta años.
La reunión se conoce como Cónclave, e indica que los cardenales se reúnen "bajo llave". No se les permite ningún contacto con el mundo exterior hasta que se produce la elección.
La única señal de lo que ocurre en la Capilla Sixtina proviene del humo que surge dos veces al día de su chimenea, visible para las multitudes que aguardan en la plaza de San Pedro. El humo blanco indica que se ha nombrado Papa; el negro, que ningún candidato ha logrado un número suficiente de votos.
¿Cuál es el estatus de la Santa Sede en el Derecho Internacional?
La Santa Sede está reconocida como un sujeto de Derecho Internacional. Mantiene relaciones diplomáticas con 179 estados soberanos y, asimismo, con la Unión Europea, la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de Malta y con la Autoridad Nacional Palestina.
También forma parte de varias organizaciones internacionales, tales como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Asimismo, es miembro observador permanente en varias organizaciones internacionales, incluyendo las Naciones Unidas (ONU), el Consejo de Europa, la UNESCO, la Organización Mundial del Comercio (OMC), y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Los representantes diplomáticos de la Santa Sede, con rango de embajador, se denominan nuncios (nuncio apostólico o nuncio papal) y nunciaturas sus representaciones diplomáticas.
¿Cómo son las relaciones bilaterales entre Cuba y la Santa Sede?
El país antillano fue de los primeros en América Latina en tener relaciones diplomáticas con la Santa Sede, las que se establecieron el 7 de junio de 1935 y se mantienen desde entonces ininterrumpidamente.
Calificados como excelentes, los vínculos entre ambos estados se fortalecieron con motivo de los viajes del presidente Fidel Castro Ruz en 1996 a la Santa Sede y la visita a Cuba efectuada por el Papa Juan Pablo II en 1998.
El Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad, fue la primera personalidad extranjera recibida por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, tras haber sido electo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en febrero del 2008.
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OPINIONES: MONSEÑOR AGUSTÍN A. ROMÁN
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sábado, 24 de marzo de 2012
OPINIONES: La religión y la visita papal a Cuba
El Pontífice es un Jefe de Estado, pero su viaje, en lo que respecta a su Iglesia, es de tipo religioso aunque con posibles repercusiones de otro tipo. En cuanto al gobierno, de corte secular y encabezado por personas no creyentes, es otro asunto. Esperar que sus objetivos sean religiosos sería perder el tiempo. En tal coyuntura, la Iglesia solo puede, además de lograr metas espirituales, intentar ganar mas espacio en la sociedad, lo cual puede conllevar un precio.
Por Marcos Antonio Ramos
Los sucesos ocurridos en templos católicos de Cuba son difíciles de analizar a larga distancia y merecen un tratamiento profundo antes de emitir opiniones definitivas. Cierto grado de polémica es inevitable y algunos esperan su repetición. Para la jerarquía de una Iglesia, cuando incursiona en la vida pública, las críticas y los elogios son inevitables. Pero el juicio de la historia es quien se encarga de la opinión final. Detrás de lo acontecido está la primera visita del Papa Benedicto XVI a la América española que se extenderá a Cuba y México.
El Pontífice es un Jefe de Estado, pero su viaje, en lo que respecta a su Iglesia, es de tipo religioso aunque con posibles repercusiones de otro tipo. En cuanto al gobierno, de corte secular y encabezado por personas no creyentes, es otro asunto. Esperar que sus objetivos sean religiosos sería perder el tiempo. En tal coyuntura, la Iglesia solo puede, además de lograr metas espirituales, intentar ganar mas espacio en la sociedad, lo cual puede conllevar un precio.
La presencia de Juan Pablo II en Cuba en 1998 constituyó un acontecimiento histórico después de casi 40 años de gobierno comunista. Cambios a la Constitución, realizados en 1992, habían regresado al Estado Laico después de un largo período de ateísmo oficial, pero con el Papa en Cuba y su visita trasmitida a todo el país y promovida en un discurso con el que Fidel Castro invitó a la población y específicamente a sus partidarios a acudir a misas y actos programados, algunos esperaban toda una nueva era.
Los que habíamos seguido profesionalmente el acontecer religioso en Cuba, notábamos ciertos cambios en la política hacia la religión desde la década de 1980. En 1984 con la visita a Cuba del político norteamericano de confesión bautista, Reverendo Jesse Jackson ,y la presencia de Castro para encontrarse con él en un templo Metodista habanero, el gobierno daba ya a entender que las cosas podían cambiar, al menos hasta cierto punto, como se demostró con mayor claridad con el libro “Fidel y la Religión” del religioso brasilero Frei Betto, publicado poco después.
La década anterior a la visita de Juan Pablo II se caracterizó por modestas, pero visibles modificaciones a las restricciones a la actividad religiosa, adoptando normas algo más flexibles durante la década de 1990 que en los difíciles años sesenta y setenta, así como a principios de los ochenta. En Cuba todo está programado. Es más, los cambios realizados a partir de la visita del Romano Pontífice ya se habían planeado mucho tiempo antes de la llegada del egregio religioso. Lo mismo sucederá ahora con los resultados que pueda tener la visita de Benedicto XVI. Y esos detalles no solo afectaron, afectan y afectarán a la comunidad Católica sino que tienen algo que ver con el fenómeno religioso en general.
Lo que sí resalta claramente en los últimos meses es que el gobierno ha decidido acercarse como nunca antes a la Iglesia Católica a la vez que emite señales amistosas a otras comunidades, algunas de las cuales, como la Evangélica, han experimentado su mayor crecimiento numérico desde la fundación de la República. El Consejo de Iglesias de Cuba, que representa a un sector Protestante, ha dado oficialmente la bienvenida al Papa, esperando que contribuya a mejorar las relaciones interconfesionales.
El gobierno cubano necesita de la buena imagen que pudiera resultar de una visita papal, siempre desplegada por los medios internacionales. Es posible que se hagan públicas las decisiones de concesión de un mayor espacio a la Iglesia. Esta sería una buena oportunidad para el gobierno pues recibiría publicidad mundial. Como en el caso de Juan Pablo II, Benedicto XVI visitará Cuba, pero cualquier medida ha sido programada. No nos llamemos a engaño.
Allí no hay lugar para la improvisación, como tampoco para favorecer un factor emotivo causado por una homilía o declaración que pueda cambiar la historia política del país. Eso no sería tolerado y siempre se intentará reducirlo, si acaso se produce, a una escala menor, y siempre bajo control. Prevalece la organización hasta en los detalles, como el número aproximado de asistentes, el transporte y la publicidad.
Los artículos llueven sobre el progreso de la religión en Cuba. Todo eso es real, pero debe sujetarse a matices. En Cuba hay 4.5 millones de bautizados, las dos terceras partes de los cuales mantienen alguna relación, aunque sea nominal, con la tradicional Iglesia del país, la Católica Romana. Las Iglesias y confesiones cristianas no católicas agrupan a casi un millón de cubanos. De esa cifra el 80 por ciento son Protestantes o Evangélicos, con un crecimiento que no se detiene desde los años noventa, pues les resulta casi imposible acomodar a los fieles en sus templos, capillas y “casas culto”.
Un dato curioso, se publicó en Miami, con gran relieve, la inauguración del nuevo edificio de un seminario Católico en La Habana y no se hizo lo mismo con la construcción o restauración de escuelas teológicas protestantes, las cuales no son suficientes para acomodar a los nuevos seminaristas, gran parte de los cuales ejercían anteriormente profesiones universitarias. Alguien me decía, con algo de exageración, que en cierta confesión Protestante es difícil encontrar un pastor que no sea médico.
Algunos observadores prefieren destacar la religiosidad sincrética cubana, que pudiera atraer quizás a las dos terceras partes de la población, pero no se trata de una presencia institucional comparable. Aun así, Cuba es el país con menor actividad religiosa del continente americano y la asistencia dominical o de fin de semana (para incluir a los Adventistas del Séptimo Día que son numerosos en el país) no llega al millón de personas, menos del 9 por ciento de la población total. Cuba no es Polonia, tampoco México o Colombia. Es otro mundo.
Pero la religión, aunque sujeta a un alto grado de secularización y pluralismo, sigue siendo un fenómeno capaz de atraer atención internacional como lo demuestra esta visita papal y acontecimientos en otras tierras. Se escribe acerca del avance musulmán, pero el cristianismo continúa activo en casi todas partes. En Alemania, país que decide ahora y en gran parte el destino económico de Europa, un Pastor Evangélico de confesión Luterana se hizo cargo esta semana de la Presidencia de la República.
Se trata del Doctor Joachim Gauck, un héroe de la resistencia contra el régimen comunista de Alemania Oriental. Alemania cuenta ahora con un Papa y también con un clérigo como Presidente y la hija de un Pastor (Angela Merkel) como Jefe del Gobierno. La mayoría de los filósofos alemanes han sido hijos o nietos de Pastores Protestantes y la teología en lengua alemana prevalece en los estudios académicos de religión desde el siglo XVIII.
Los alemanes han aprendido lecciones de convivencia religiosa como sucedió después de la Guerra con un Konrad Adenauer (Católico) al frente del gobierno y un Ludwig Erhardt (Protestante) encabezando su política económica y alcanzando después la Jefatura del Gobierno. Y hasta en el Oriente se siente todavía la influencia del Cristianismo. La muerte del Papa Shenuda III, cabeza de la Iglesia Copta, principal confesión cristiana de Egipto y Etiopía atrajo atención internacional la pasada semana.
En la llamada Ilustración, Voltaire (formado como Católico) y Juan Jacobo Rousseau (formado como Calvinista) fueron símbolos de secularización y hasta de apostasía, pero el Dios de los cristianos sigue siendo todavía no sólo el de los pobres sin ilustración, sino también, como en un título de Régis Jolivet: “El Dios de los Filósofos y los Sabios”. Y es el Señor de la Historia y de las Naciones. Y nos recuerda un himno: “Tronos y coronas pueden perecer. De Jesús la Iglesia, constante ha de ser”.
El Pontífice es un Jefe de Estado, pero su viaje, en lo que respecta a su Iglesia, es de tipo religioso aunque con posibles repercusiones de otro tipo. En cuanto al gobierno, de corte secular y encabezado por personas no creyentes, es otro asunto. Esperar que sus objetivos sean religiosos sería perder el tiempo. En tal coyuntura, la Iglesia solo puede, además de lograr metas espirituales, intentar ganar mas espacio en la sociedad, lo cual puede conllevar un precio.
La presencia de Juan Pablo II en Cuba en 1998 constituyó un acontecimiento histórico después de casi 40 años de gobierno comunista. Cambios a la Constitución, realizados en 1992, habían regresado al Estado Laico después de un largo período de ateísmo oficial, pero con el Papa en Cuba y su visita trasmitida a todo el país y promovida en un discurso con el que Fidel Castro invitó a la población y específicamente a sus partidarios a acudir a misas y actos programados, algunos esperaban toda una nueva era.
Los que habíamos seguido profesionalmente el acontecer religioso en Cuba, notábamos ciertos cambios en la política hacia la religión desde la década de 1980. En 1984 con la visita a Cuba del político norteamericano de confesión bautista, Reverendo Jesse Jackson ,y la presencia de Castro para encontrarse con él en un templo Metodista habanero, el gobierno daba ya a entender que las cosas podían cambiar, al menos hasta cierto punto, como se demostró con mayor claridad con el libro “Fidel y la Religión” del religioso brasilero Frei Betto, publicado poco después.
La década anterior a la visita de Juan Pablo II se caracterizó por modestas, pero visibles modificaciones a las restricciones a la actividad religiosa, adoptando normas algo más flexibles durante la década de 1990 que en los difíciles años sesenta y setenta, así como a principios de los ochenta. En Cuba todo está programado. Es más, los cambios realizados a partir de la visita del Romano Pontífice ya se habían planeado mucho tiempo antes de la llegada del egregio religioso. Lo mismo sucederá ahora con los resultados que pueda tener la visita de Benedicto XVI. Y esos detalles no solo afectaron, afectan y afectarán a la comunidad Católica sino que tienen algo que ver con el fenómeno religioso en general.
Lo que sí resalta claramente en los últimos meses es que el gobierno ha decidido acercarse como nunca antes a la Iglesia Católica a la vez que emite señales amistosas a otras comunidades, algunas de las cuales, como la Evangélica, han experimentado su mayor crecimiento numérico desde la fundación de la República. El Consejo de Iglesias de Cuba, que representa a un sector Protestante, ha dado oficialmente la bienvenida al Papa, esperando que contribuya a mejorar las relaciones interconfesionales.
El gobierno cubano necesita de la buena imagen que pudiera resultar de una visita papal, siempre desplegada por los medios internacionales. Es posible que se hagan públicas las decisiones de concesión de un mayor espacio a la Iglesia. Esta sería una buena oportunidad para el gobierno pues recibiría publicidad mundial. Como en el caso de Juan Pablo II, Benedicto XVI visitará Cuba, pero cualquier medida ha sido programada. No nos llamemos a engaño.
Allí no hay lugar para la improvisación, como tampoco para favorecer un factor emotivo causado por una homilía o declaración que pueda cambiar la historia política del país. Eso no sería tolerado y siempre se intentará reducirlo, si acaso se produce, a una escala menor, y siempre bajo control. Prevalece la organización hasta en los detalles, como el número aproximado de asistentes, el transporte y la publicidad.
Los artículos llueven sobre el progreso de la religión en Cuba. Todo eso es real, pero debe sujetarse a matices. En Cuba hay 4.5 millones de bautizados, las dos terceras partes de los cuales mantienen alguna relación, aunque sea nominal, con la tradicional Iglesia del país, la Católica Romana. Las Iglesias y confesiones cristianas no católicas agrupan a casi un millón de cubanos. De esa cifra el 80 por ciento son Protestantes o Evangélicos, con un crecimiento que no se detiene desde los años noventa, pues les resulta casi imposible acomodar a los fieles en sus templos, capillas y “casas culto”.
Un dato curioso, se publicó en Miami, con gran relieve, la inauguración del nuevo edificio de un seminario Católico en La Habana y no se hizo lo mismo con la construcción o restauración de escuelas teológicas protestantes, las cuales no son suficientes para acomodar a los nuevos seminaristas, gran parte de los cuales ejercían anteriormente profesiones universitarias. Alguien me decía, con algo de exageración, que en cierta confesión Protestante es difícil encontrar un pastor que no sea médico.
Algunos observadores prefieren destacar la religiosidad sincrética cubana, que pudiera atraer quizás a las dos terceras partes de la población, pero no se trata de una presencia institucional comparable. Aun así, Cuba es el país con menor actividad religiosa del continente americano y la asistencia dominical o de fin de semana (para incluir a los Adventistas del Séptimo Día que son numerosos en el país) no llega al millón de personas, menos del 9 por ciento de la población total. Cuba no es Polonia, tampoco México o Colombia. Es otro mundo.
Pero la religión, aunque sujeta a un alto grado de secularización y pluralismo, sigue siendo un fenómeno capaz de atraer atención internacional como lo demuestra esta visita papal y acontecimientos en otras tierras. Se escribe acerca del avance musulmán, pero el cristianismo continúa activo en casi todas partes. En Alemania, país que decide ahora y en gran parte el destino económico de Europa, un Pastor Evangélico de confesión Luterana se hizo cargo esta semana de la Presidencia de la República.
Se trata del Doctor Joachim Gauck, un héroe de la resistencia contra el régimen comunista de Alemania Oriental. Alemania cuenta ahora con un Papa y también con un clérigo como Presidente y la hija de un Pastor (Angela Merkel) como Jefe del Gobierno. La mayoría de los filósofos alemanes han sido hijos o nietos de Pastores Protestantes y la teología en lengua alemana prevalece en los estudios académicos de religión desde el siglo XVIII.
Los alemanes han aprendido lecciones de convivencia religiosa como sucedió después de la Guerra con un Konrad Adenauer (Católico) al frente del gobierno y un Ludwig Erhardt (Protestante) encabezando su política económica y alcanzando después la Jefatura del Gobierno. Y hasta en el Oriente se siente todavía la influencia del Cristianismo. La muerte del Papa Shenuda III, cabeza de la Iglesia Copta, principal confesión cristiana de Egipto y Etiopía atrajo atención internacional la pasada semana.
En la llamada Ilustración, Voltaire (formado como Católico) y Juan Jacobo Rousseau (formado como Calvinista) fueron símbolos de secularización y hasta de apostasía, pero el Dios de los cristianos sigue siendo todavía no sólo el de los pobres sin ilustración, sino también, como en un título de Régis Jolivet: “El Dios de los Filósofos y los Sabios”. Y es el Señor de la Historia y de las Naciones. Y nos recuerda un himno: “Tronos y coronas pueden perecer. De Jesús la Iglesia, constante ha de ser”.
OPINIONES: Visita del Papa a Cuba
Llega en su papel de pastor universal de la Iglesia Católica – y como una de las responsabilidades más importante del Papa es confirmar la fe de los católicos, el propósito de esta visita a Cuba tiene fines pastorales: o sea, reafirmar la fe de los católicos de la Isla y, a su vez, resaltar la importancia de los valores del espíritu a todos los cubanos.
Así, si el Papa va a Cuba es porque también él reconoce la valiosa labor de la Iglesia cubana --de sus obispos, sus sacerdotes y religiosas, y sus laicos-- que desde su pobreza quiere servir a su pueblo como levadura de esperanza evangélica.
Por Mons. Thomas Wenski
El lunes, 26 de marzo, el Papa Benedicto XVI aterrizará en suelo cubano. El pueblo cubano, incluyendo cubanos de estas orillas, le va a recibir con el cariño y el entusiasmo de quien “viene en nombre del Señor”.
Llega en su papel de pastor universal de la Iglesia Católica – y como una de las responsabilidades más importante del Papa es confirmar la fe de los católicos, el propósito de esta visita a Cuba tiene fines pastorales: o sea, reafirmar la fe de los católicos de la Isla y, a su vez, resaltar la importancia de los valores del espíritu a todos los cubanos.
Así, si el Papa va a Cuba es porque también él reconoce la valiosa labor de la Iglesia cubana --de sus obispos, sus sacerdotes y religiosas, y sus laicos-- que desde su pobreza quiere servir a su pueblo como levadura de esperanza evangélica.
Es verdad que los cubanos – aquí y allá – desean un cambio que vaya más a lo político; sin embargo, la visita de Benedicto XVI a Cuba no se espera con tintes políticos, se espera con tintes pastorales.
A pesar del clima de sospecha y desconfianza que con frecuencia produce la vida bajo regímenes totalitarios, la Iglesia en Cuba quiere ayudar al pueblo cubano a superar la falta de confianza mutua y a construir la unidad sobre la base del perdón y la reconciliación.
Solo por un camino inspirado en el amor evangélico y no en el odio ideológico, el pueblo va a poder encontrar las pautas seguras a seguir para construir un futuro de esperanza en Cuba. Esto define el propósito de la visita como también define la misión de la Iglesia en general.
Como comentó Oscar Espinosa Chepe, periodista independiente dentro de Cuba, en el Nuevo Herald, el 22 de marzo, “La Iglesia Católica ha dado sobradas pruebas de haber estado siempre al lado de la ciudadanía, sin discriminación de ningún tipo. Las presiones – hijas de la desesperación causada por tantos años de sufrimientos y represión – para que adopte posiciones parcializadas y divorciadas de la realidad, lejos de ayudar en el contexto nacional actual perjudican en la labor de fortalecimiento del consenso a favor del cambio y del decisivo papel de la Iglesia como puente de comunicación entre todos los cubanos, comprendidos por supuesto, nuestros compatriotas residentes en el exterior, componentes inalienables de nuestra patria”
Es preciso reconocer lo difícil que es valorar desde fuera la frágil línea que existe entre el retiro cobarde de una posición profética y la prudencia frente a la opresión para sacar provecho del poco espacio que existe. Hay que evitar cometer injusticias graves por parte de aquellos que viviendo en un contexto social diferente aplican criterios simplistas en sus fáciles condenas.
Nosotros los que viajamos desde Miami como peregrinos también queremos reconocer la labor de la Iglesia de Cuba y queremos ser solidarios con ella cuando celebra con alegría junto con el Santo Padre los 400 años desde el hallazgo y la presencia de la Virgen de la Caridad en Cuba. Las palabras, “a Jesús por María, la caridad nos une’’, también se dirigen, como afirman los obispos cubanos, a los “hermanos cubanos que viven fuera de Cuba, porque la Virgen de la Caridad es símbolo de la Patria, es vínculo de unidad de nuestras familias, de nuestro pueblo y, ante todo, porque es la Madre de Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvador de todos los hombres’’.
Nosotros vamos a Cuba porque es la Iglesia Católica cubana que nos invita. Y la presencia entre los peregrinos de un buen grupo de norteamericanos al lado de los cubanos americanos servirá para destacar los estrechos lazos históricos que unen a la Florida con Cuba. Recordemos que este territorio, durante los años de la colonia española, fue parte de la entonces diócesis de Santiago de Cuba.
La visita de Juan Pablo II marcó un antes y un después entre el pueblo, a nivel de Iglesia, aunque, en aquel momento, no percibió grandes cambios en las relaciones Iglesia-Estado. Como un joven sacerdote cubano comentó hace poco, “Para todos, fueron días de alegría por las calles, de energía, de una sensación de libertad, fue espectacular; era otro pueblo.” Así fueron los efectos de la visita de Juan Pablo y esperamos algo parecido en esta visita de Benedicto XVI.
Santiago: el más caribeño y primer hogar de Benedicto XVI en Cuba
Por ANDREA RODRIGUEZ
SANTIAGO, Cuba (AP)
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Un hombre pasa frente a la Catedral de la ciudad de Santiago de Cuba,
en el este del país, la primera parada de la visita del Papa del 26 al 28 de marzo. (Foto AP/Ismael Francisco, Cubadebate)
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El escenario al aire libre para la misa sólo le faltan algunos retoques finales a la estructura que sostiene el altar, la casa que lo albergará está recién pintada y el Santuario del Cobre, donde orará a la Virgen, fue remozado desde las alcantarillas hasta los vitrales.
Santiago, el primer territorio cubano que pisará el papa Benedicto XVI bulle de expectativas a días de su arribo. Hasta los no católicos están emocionados con la visita.
Es toda una novedad para una pequeña ciudad de medio millón de habitantes, ubicada a unos 900 kilómetros al oriente de la capital.
“Es un alto honor para la ciudad de Santiago de Cuba recibir al santo padre Benedicto XVI. El pueblo se está preparando para ese acontecimiento”, dijo a la AP el Conservador de la Ciudad, Omar López, cuya oficina está encargada del mantenimiento y la restauración de la urbe, así como del rescate de un patrimonio arquitectónico que data de cinco siglos.
Arquitecto de profesión, santiaguero de alma, López indicó que desde que se supo que el Pontífice estaría en su localidad se formó una comisión de trabajo formada por las autoridades y representantes de la Iglesia para organizar la logística y trazar un cronograma de actividades. Las actividades fueron supervisadas de cerca por el Vaticano.
Arreglaron algunas calles, se adecuó un escenario para que el Pontífice diera una misa en un parque, se pintaron fachadas de algunas avenidas principales y, sobre todo, se restauró por completo el Santuario de la Virgen de la Caridad, en el poblado de El Cobre, a las afueras de Santiago, y que albergará al Papa durante una noche y donde más tiempo pasará.
Antigua capital de la isla mayor de las Antillas, Santiago de Cuba fue fundada por los españoles en 1515.
Es una de las ciudades más caribeñas de Cuba y los 900 intrincados kilómetros de distancia que la separan de La Habana, le confieren un estatus de neurálgica capital del oriente de la isla.
“Estamos en presencia de una ciudad que se vincula directamente con el mar, con la montaña, una ciudad mirador, escalonada, laberíntica”, la describió el arquitecto López, al recordar también las credenciales históricas de Santiago y sus inmediaciones: allí se lanzaron las proclamas de independencia de España, se luchó la última batalla contra la metrópoli y el líder Fidel Castro anunció allí el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959.
Hoy cuenta además con tres lugares patrimonio de la humanidad UNESCO: las 172 haciendas cafetaleras fundadas por los franceses en el siglo XVIII y XIX, el Castillo del Morro y dentro del rubro de “intangibles” la Tumba Francesa, que es una expresión cultural afrodescendiente.
Precisamente el viaje papal coincide con el 400 aniversario del hallazgo, en alta mar, de la figura de madera de Virgen de la Caridad de El Cobre, patrona de la isla tanto para católicos como para los religiosos afrocubanos.
De hecho, es el símbolo de la nación cubana pues bajo su manto se cobijaron los independentistas que lucharon contra España y en sus ropas doradas se borda el escudo nacional.
Benedicto XVI pasará muchas horas en El Cobre, un poblado ubicado a 20 kilómetros de la ciudad de Santiago y donde se encuentra el Santuario.
Allí también se construyó una casa que estrenará el Papa cuando pase la noche del 26 de marzo en ella.
“(El Papa) merece toda nuestra atención y cariño, hemos restaurado este Santuario (de la Virgen de la Caridad)”, dijo el ingeniero Fausto Veloz, responsable de poner en condiciones la iglesia. “(Fueron) siete semanas haciendo la restauración con 90 hombres, trabajando 24 horas”.
El arreglo costó 236.000 dólares que se sumaron a los 86.000 dólares de la “casa del Papa”, enclavada a unos 200 metros de la iglesia, donde se guarda la imagen de la Virgen rodeada de cientos de miles de ofrendas, cartas y devociones.
Veloz dijo que la construcción fue pagada por la Iglesia Católica.
La vivienda tiene siete habitaciones e igual número de baños, fue construida con hormigón armado y está preparada para soportar terremotos de ocho grados, algo posible en esta zona sísmica de Cuba.
Con sus techos bajos, sus ventanas pequeñas y su diseño austero, el lugar no es un palacio como los que reciben al Pontífice en Europa, pero tiene aire acondicionado, vital ante el calor tropical que espera a Benedicto a finales de marzo, y la majestuosa vista de los serranías cubanas.
“Creo que las cosas han salido bien”, dijo Veloz.
Según la agenda oficial, Benedicto XVI llegará a Santiago procedente de México el lunes 26 de marzo pasado el mediodía.
Será recibido por el presidente Raúl Castro y unas horas después dará una misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, la más grande de la ciudad.
Luego recorrerá en carro la distancia que lo separa del poblado de El Cobre.
Allí pasará las primeras horas del martes en oración a la Virgen de la Caridad, se estima que en un evento cerrado, y se dirigirá al aeropuerto para viajar a La Habana, ciudad dónde culminará su gira el miércoles.
En las calles los santiagueros se preparan entusiasmados para la gran ocasión.
“Me siento muy honrada”, dijo a la AP Yoryiana Batles, una empleada de comercio de 38 años. “Vi la visita de Juan Pablo II y espero ver la de Benedicto. Es un honor”.
A la salida de la Catedral, Pepín Fernández, de 57 años y quien labora en el Museo Arquidiocesano, agregó: “El Papa es el representante de Dios en la tierra, nos traerá aliento espiritual, va a alentarnos en la fe pese a todas las dificultades que padecemos los cubanos”.
Pero como en toda Cuba, la mayoría de la población practica una religiosidad mezclada y sincrética que yuxtapone las tradiciones católicas con las traídas por los esclavos negros del Africa.
“Yo pertenezco a la (religión) yoruba, pero respeto a la católica”, dijo Rafael Muchulí, un profesor de 49 años que iba vestido de blanco con sus collares de protección, y quien aseguró sentirse satisfecho con la visita pontificia.
“Desde el punto de vista espiritual, los cubanos vamos a recibir su apoyo (del Papa)... cada religión tiene sus devotos y se respeta. Todos pedimos paz y hermandad, todos pedimos tranquilidad y que la vida nos sea próspera a los humanos”, agregó Muchulí.
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Andrea Rodríguez está en Twitter como @ARodriguezAP
OPINIONES: CARTA DEL DR. OSCAR ELIAS BISCET
MIAMI, 24 de marzo de 2012
Dr. Oscar Elías Biscet
Fundador the la Fundación Lawton. Ganador de la Medalla Presidencial por la Libertad 2007 y catalogado por Amnistía Internacional como prisionero de consciencia. Es seguidor del Dalai Lama, Thoreau, Gandhi y Martin Luther King Jr. Su fundación promueve la democracia en Cuba mediante métodos pacíficos de resistencia civil.
Delito: Desorden público
Sentencia: 25 años
Fecha: abril del 2003
Mi carta al Wall Street Journal sobre la visita de Benedicto XVI
La importancia de la visita del Papa reside en que la Iglesia Católica ha desempeñado en el pasado un papel destacado en la expansión y la protección de las libertades en Cuba. Mi liberación de la cárcel, al igual que la de otros opositores, fue negociada principalmente por la Iglesia Católica.
Oscar Elías Biscet
La Habana, Cuba, 20 de marzo de 2012.The Wall Street JournalNew York, EE.UU.Distinguidos señores:La próxima semana el Papa Benedicto XVI vendrá a Cuba en lo que será la primera visita papal a mi país en más de una década. Durante su viaje a esta tierra, Su Santidad tiene pautado reunirse con los dos hermanos Castro y sus subordinados, así como traer un mensaje espiritual al pueblo cubano.Los retos y oportunidades no pueden ser mayores. El viaje es una oportunidad extraordinaria para que el líder de la Iglesia Católica apoye con sus considerables influencia y prestigio las demandas del oprimido pueblo cubano en su búsqueda de la libertad y la democracia.Mi país sigue siendo gobernado por un régimen brutal que oprime a su pueblo y le niega sus derechos y libertades más fundamentales. El régimen es una reliquia de la Guerra Fría y hay muy pocas esperanzas de que se produzca un cambio sin una intensa presión internacional.Cuba es un estado policiaco. Los agentes del gobierno espían y persiguen a todo aquel que se atreva a defender los derechos humanos. Maltratan y encarcelan a quienes propongan cambios políticos por medios pacíficos. Arrestan y detienen a cubanos por infracciones tan fantasmagóricas como faltar el respeto a los símbolos patrióticos e insultar los símbolos de la patria. Los agentes de la Seguridad del Estado monitorean la vida diaria de los ciudadanos incluyendo nuestros correos ordinarios, nuestros teléfonos y nuestros correos electrónicos. La única prensa legal y el único periódico son editados por la dictadura. Los periodistas independientes que se atreven a discrepar de la propaganda oficial son amenazados y encarcelados.Las cárceles cubanas son infiernos vivientes donde se producen a diario violaciones flagrantes de los derechos humanos y de la dignidad humana. Yo pase doce años en ese infierno por el supuesto delito de haber cometido crímenes contra la seguridad del estado. El "delito": Pedirle al estado cubano que respetara los derechos humanos fundamentales de cada ciudadano cubano.El sistema penitenciario de Cuba viola de manera flagrante los requerimientos mínimos establecidos por las Naciones Unidas. Durante mis años de reclusión fui testigo de violaciones tales como tener prisioneros por 24 horas con las manos y los pies esposados detrás de la espalda, desnudados en grupos sin la más mínima consideración por la modestia humana, torturados física y psicológicamente con pistolas eléctricas, matados a palos por pedir atención médica y mantenidos durante meses en celdas sin ventilación, luz exterior, baños o agua potable.Cualquier prisionero que se atreva a pedir un trato humanitario se arriesga a perder la vida. Yo fui testigo de uno de esos caso que tuvo lugar en el año 2010 en el segundo piso de la prisión del Combinado de Este en La Habana. Un joven que sufría de dos condiciones médicas crónicas--asma y problemas cardiacos relacionados con patología de las válvulas--fue matado a palos cuando se quejó de que no le habían proporcionado atención médica. Durante mis años de encarcelamiento, tres presos trataron de darme muerte en diferentes ocasiones. Dos de ellos me dijeron más tarde que funcionarios militares les había dado órdenes de asesinarme.Sigo siendo testigo de los castigos que el régimen propina a cualquiera que trate de ofrecer soluciones alternativas. En mi caso, la persecución comenzó en 1998 cuando, mientras ofrecía una conferencia sobre el derecho a la vida, fui atacado y sacado con violencia del recinto por un turba a las órdenes del Partido Comunista. Desde ese momento, se me ha negado la facultad de ejercer la medicina.Mi mujer y mi hijo han sido amenazados de muerte y fueron objeto de presiones para que me abandonaran. Se nos ha expulsado de nuestra vivienda. Y he sufrido la fractura de un pie como consecuencia de una pateadura que me fue propinada por agentes de la seguridad del estado.Sin embargo, todavía hay miles de cubanos valientes que se enfrentan a los hermanos Castro y demandan sus derechos básicos, aun corriendo el riesgo de ser torturados y asesinados. Nuestras filas de la oposición están creciendo, pero necesitamos la solidaridad y la asistencia de la comunidad internacional.La Primavera Árabe es solamente la última prueba de que es posible lograr un verdadero cambio democrático impulsado por el pueblo. En los últimos años hemos visto a movimientos pacíficos y democráticos tener éxito tanto en la América Latina como en países del antiguo bloque soviético. En la mayor parte de los casos, su advenimiento ha traído consigo libertad, prosperidad y reconciliación nacional. Nosotros podemos lograr los mismos resultados en Cuba y construir un país libre y soberano para todos sus hijos.Por su parte, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de proporcionar la atención y los recursos diplomáticos de los que carecemos quienes luchamos dentro del país.La importancia de la visita del Papa reside en que la Iglesia Católica ha desempeñado en el pasado un papel destacado en la expansión y la protección de las libertades en Cuba. Mi liberación de la cárcel, al igual que la de otros opositores, fue negociada principalmente por la Iglesia Católica.Quienes trabajamos por una Cuba libre, tenemos demandas muy básicas: libertad de expresión, libertad de asociación y de reunión, elecciones libres y multipartidistas y un país donde las personas no tengan que exiliarse jamás a causa de sus convicciones políticas.La visita del Papa Benedicto XVI representa una oportunidad única para que el pueblo de Cuba ejerza presión sobre sus tiranos y los obligue a celebrar elecciones. Unas elecciones donde todos los cubanos podamos unirnos con los demás pueblos libres y democráticos del mundo. Le pido a su Santidad que ponga especial atención a esta idea para que se produzca un cambio rápido hacia un país donde todos podamos vivir en libertad. Rezo por el éxito de su gestión.
OPINIONES ENCONTRADAS SOBRE LA VISITA DE S.S. BENEDICTO XVI A CUBA
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| Humberto J. San Pedro Soto Editor General |
En la tarde de ayer, 23 de marzo de 2012, el canal local UNIVISION 23 trasmitió un excelente reportaje sobre las <<opiniones encontradas>>, como bien ellos las califican, sobre la visita del Santo Padre a Cuba.
El reportaje es parte de la cobertura especial de las visitas de Benedicto XVI a México y a Cuba, que ese canal viene ofreciendo.
NUESTRA OPINIÓN ha preparado un clip de video con el reportaje, el cual ponemos a su disposición a continuación:
Queremos aprovechar la oportunidad para hacer un merecido reconocimiento a la dirección de noticias de UNIVISION 23 por el trabajo de excelencia informativa que viene haciendo en ocasión de la visita papal, con una mención especial para el periodista especializado en los temas religioso y cubano, José Alfonso Almora, por la encomiable labor que realiza. Y decimos que es encomiable por su objetividad, por su agudeza y por su seriedad, lo que hace a José Alfonso Almora un ejemplo a seguir. También queremos resaltar el reportaje del periodista Mario Vallejo por la selección de las opiniones que incluye las que, junto a las incluidas por Almora, dan el panorama más completo y valiente del estado de opinión en Miami y en Cuba.
viernes, 23 de marzo de 2012
Texto de rueda de prensa papal en ruta a México
Friday, 23 March 2012 17:43 Radio Vaticana
Palabras textuales del Papa Benedicto XVI en su referencia a Cuba durante rueda de prensa a bordo del avión papal el viernes 23. La pregunta provino de una periodista identificada como Paloma Gómez Borrero. La transcripción viene de Radio Vaticana; la traducción es por Progreso Semanal.
PREGUNTA: Su Santidad, miremos a Cuba. Todos recordamos las famosas palabras de Juan Pablo II: "Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba". Han pasado 14 años, pero parece que estas palabras siguen siendo pertinentes. Como usted sabe, a la espera de su viaje, muchas voces de la oposición y defensores de los derechos humanos se hicieron sentir.
Su Santidad, ¿usted piensa retomar el mensaje de Juan Pablo II, teniendo en cuenta tanto la situación interna en Cuba como la situación internacional?
BENEDICTO XVI: Como ya he dicho, me siento en absoluta continuidad con las palabras del Papa Juan Pablo II, que siguen siendo de suma actualidad.
Con esta visita se ha inaugurado una vía de colaboración y de diálogo constructivo, un camino que es largo y que exige paciencia, pero que va hacia adelante.
Hoy es evidente que la ideología marxista, tal como fue concebida, ya no responde a la realidad. De esta forma ya no puede responder a la construcción de una nueva sociedad. Debe ser hallada en nuevos modelos, con paciencia y de manera constructiva.
En este proceso, que requiere paciencia, pero también la decisión, queremos ayudar en un espíritu de diálogo, para evitar traumas y para ayudar a lograr una sociedad fraterna y justa, con – para todo el pueblo, y queremos colaborar en este sentido.
Es obvio que la Iglesia está siempre en el lado de la libertad: la libertad de conciencia, la libertad de religión. En este sentido [INAUDIBLE] contribuyen también los simples fieles en este camino hacia adelante.
domingo, 18 de marzo de 2012
Patria y fe
Alina Perera
perera@juventudrebelde.cu
17 de Marzo del 2012 22:28:45 CDT
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El tema alusivo a las necesidades espirituales como ingrediente intrínseco de nuestra identidad, como elemento que nos une y fortalece en la construcción del país anhelado, es de una delicadeza y alcance insoslayables______________________________________________________________________________________________________________________
Como parte del Informe Central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, expresó a los delegados y al pueblo:
«La unidad entre la doctrina y el pensamiento revolucionario con relación a la fe y a los creyentes tiene su raíz en los fundamentos mismos de la nación, que afirmando su carácter laico propugnaba como principio irrenunciable la unión de la espiritualidad con la Patria que nos legara el Padre Félix Varela y los enunciados pedagógicos de José de la Luz y Caballero, quien fue categórico al señalar: “Antes quisiera, no digo yo que se desplomaran las instituciones de los hombres —reyes y emperadores—, los astros mismos del firmamento, que ver caer del pecho humano el sentimiento de justicia, ese sol del mundo moral”».
El tema alusivo a las necesidades espirituales como ingrediente intrínseco de nuestra identidad, como elemento que nos une y fortalece en la construcción del país anhelado, es de una delicadeza y alcance insoslayables. De tal modo, que por estos días en que Cuba se apresta a recibir al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Benedicto XVI, me di a recorrer estampas y pensamientos donde se nos recuerda que no son excluyentes el amor patrio, tomar parte en hacer la sociedad más justa posible, y una concepción de la vida que crea en la trascendencia más allá de lo material.
Entre tanta lectura apasionante encontré la Conferencia magistral ofrecida por el Doctor Eusebio Leal Spengler el 1ro. de noviembre del año 2007 en el Complejo Monumentario Antonio Maceo, en San Pedro, donde dibuja la vida del Titán de Bronce. Las palabras del historiador resultan conmovedoras desde la primera hasta la última línea, y dentro de ellas, la memoria atrapa para siempre el pasaje referido al juramento de los Maceo, como se le dice al momento en que la heroica prole se suma a la gesta libertaria de 1868:
«Después de maquinaciones y expectativas —expresa Eusebio Leal—, el 10 de octubre de 1868 se levantó Céspedes en su ingenio La Demajagua, situado frente por frente al Golfo de Guacanayabo y teniendo a la sierra oriental como frontera interior. En ese sitio, el Padre de la Patria proclama la independencia de Cuba y emprende la marcha con un pequeño grupo armado de apenas 37 hombres, a los que se les irán uniendo otros patriotas que respaldan el movimiento insurgente.
«La incorporación de los Maceo a la contienda fue casi inmediata. Cuentan que tuvo lugar el 12 de octubre cuando Antonio, José y Justo respondieron a la exhortación del capitán Rondón, quien era amigo de la familia y se había personado en Las Delicias con su tropa de insurrectos en busca de alimentos y pertrechos.
«Hay una carta en la que María Cabrales describe que Mariana Grajales, llena de regocijo, entró al cuarto, cogió un crucifijo y dijo: “De rodillas todos, padres e hijos, delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar a la Patria o morir por ella”.
«Pocos días después, toda la familia —incluidas mujeres y niños— tiene que internarse en la manigua, pues es denunciada a las autoridades españolas. Comienza la epopeya de la tribu heroica, unida toda en el campo de la Revolución y que, al poco tiempo, derramará su sangre en la lucha redentora».
De Eusebio Leal son las palabras de presentación del libro La Virgen de la Caridad del Cobre. Historia y etnografía, de Fernando Ortiz (con compilación, prólogo y notas de José A. Matos Arévalos). El texto, editado en el año 2008, aborda un tema encajado en lo más profundo de quiénes somos; y en uno de sus acápites —dedicado a la Virgen mambisa— conecta la fuerza de nuestros mitos con las tempranas ansias libertarias.
El historiador ha escrito en la presentación que «hacia 1929, comenzó Don Fernando Ortiz su indagación sobre el poético misterio del hallazgo en 1628, en las cristalinas aguas de la Bahía de Nipe, en el Oriente de Cuba, de la imagen de la Virgen de la Caridad, llamada luego del Cobre.
«Su imaginación le había llevado a investigar el huracán, vocablo indígena que define esos fenómenos de la naturaleza en esta parte del mundo, relacionándolos con las espirales dibujadas por los aborígenes en la piedra de las cavernas. Asimismo, con igual interés, se dedicó a indagar en la devoción de aquella imagen cristiana que, en Cuba, se había aparecido precisamente durante una tormenta, además de explicar la singularidad de su representación iconográfica».
Más adelante comenta Leal sobre cómo ante la tamaña certeza —según archivos documentales que contribuirían a fundamentar el carácter testimonial de la presencia de María en aguas cubanas— «prosiguieron no pocos debates que llegan hasta nuestros días, no solo por el hecho de que la Virgen de la Caridad del Cobre fuera proclamada Patrona de Cuba —el 10 de mayo de 1916— por el Papa Benedicto XV, sino porque devino genuinamente “símbolo de la cubanía”».
Eusebio comenta que los tres Juanes, «en trance de transculturación», que atestiguaron la aparición de la Virgen eran «dos indígenas y el negrito criollo (Juan Moreno), cuya longevidad le posibilitó dejar testimonio personal de la constatación del milagro».
Puede decirse sin temor, afirma el historiador, «que la canoa de los tres Juanes —quienes se expresaban en castellano, y uno de los cuales podía leer la tablilla en que la imagen se identificaba a sí misma— era ya cabal representación de nuestra existencia insular, de los elementos étnicos y culturales que sustentan su porvenir».
Y es ilustrativo el acápite del libro donde, bajo el título de «textos complementarios», aparecen materiales que Fernando Ortiz acopió para enriquecer su obra sobre la Virgen de la Caridad del Cobre. Más de una anécdota puede hallarse en esa parte sobre la Virgen mambisa:
«La Virgen de la Caridad del Cobre —anotó Ortiz— que fue Virgen trigueña para los castellanos conquistadores, llegó a ser, por una frecuente paradoja de las creencias populares, la Virgen cubana, la Virgen mambisa y antiespañola, según decía el sentimentalismo de los patriotas cubanos exaltados, cuando el hervor de las contiendas separatistas; oponiendo entonces la Virgen de la Caridad del Cobre a la Virgen de Covadonga, que era tenida por la más intransigente metropolitana e integrista».
Gracias a la búsqueda del gran investigador podemos leer, en la prensa cubana revolucionaria de 1871, ideas salpicadas de picardía afirmando que «la Virgen era insurrecta, y se pasaba en la manigua semanas y meses seguidos, según cuenta la tradición, apareciéndose luego en su santuario de El Cobre, manchada de lodo, y cubierto de zarzas el vestido».
Y en otra nota de Fernando Ortiz puede leerse cómo se contaba que Carlos Manuel de Céspedes, al entrar en Bayamo con las fuerzas liberadoras, hizo decir una solemne misa en honor a la Virgen de la Caridad, poniendo bajo su protección al ejército revolucionario.
«El doctor Fermín Valdés Domínguez, el fraterno compañero de Martí —anotó también Ortiz—, escribiría: “La milagrosa y cubana Virgen de la Caridad es santa que merece todo mi respeto porque fue un símbolo de nuestra guerra gloriosa”».
Otras notas hablan de cómo algunos sacerdotes cubanos contaron sobre un escapulario de la Virgen de la Caridad que Antonio Maceo llevaba al cuello; o sobre «una copla cubanísima de la Guerra de los Diez Años, que así decía: “Virgen de la Caridad,/ Patrona de los cubanos,/ Con el machete en la mano/ pedimos la libertad”».
Existe, como ha expresado el pensador Armando Hart, un hilo conductor en la tradición espiritual de la nación cubana, del cual forman parte las ideas esenciales de la política de la Revolución. «Félix Varela —dijo Luz y Caballero— nos enseñó a pensar. Podríamos agregar: Luz y Caballero nos enseñó a conocer; José Martí, a actuar; y Fidel Castro, a vencer», comentó el luchador de la Generación del Centenario en un texto que tituló «José Martí y el pensamiento fundacional de la Revolución cubana».
Otra idea de Hart que merece destaque es que «Ciencia y utopía articuladas pueden y deben conducirnos a la práctica revolucionaria, sin ambas no hay revolución. Para ello, los cubanos hemos dispuesto siempre de una tradición cultural que desde los tiempos fundadores no puso en antagonismo las sanas creencias religiosas con los principios científicos; así pudimos asumir plenamente la mejor herencia del pensamiento científico y, a su vez, la tradición ética de raíces cristianas de forma válida tanto para creyentes como para no creyentes.
«La política cubana tiene, pues, fundamentos filosóficos, culturales y específicamente éticos de carácter nacional y universal. Estos fueron los que nos llevaron a comprender el ideal socialista».
Claves de la espiritualidad
Y en esta expedición por algunos asideros conceptuales, resulta indispensable evocar a José Martí, brújula espiritual en que se condensan múltiples claves para el quehacer de la Cuba del presente y del porvenir. Él, que al decir de Cintio Vitier en un artículo sobre su humanismo, situó entre sus «verdades esenciales» la siguiente: «Jesús no murió en Palestina, sino que está vivo en cada hombre».
Durante toda su vida el Apóstol, ha dicho el maestro Cintio, «libró una tenaz batalla íntima y pública contra el odio. Como todas sus convicciones, esta de la necesidad de combatir el odio se movió en dos planos conexos: el de la espiritualidad de la conducta y el de la eficacia política. Su primera y definitiva victoria sobre el odio la obtuvo en el presidio político, donde descubrió que la “reacción” del odio, por legítimo que sea, es una forma profunda de esclavitud, una ganancia del enemigo, un lastre para la verdadera “acción” revolucionaria, que debe partir de una raíz de libertad interior.
«Todo el mundo de Martí —definió hermosamente Cintio— tiene las huellas dactilares de los hombres de todas las regiones y épocas. Es el mundo de los industriosos, de los artesanos y artistas de la realidad o la imaginación, que se alimentan una a la otra, sospechando en esa mutua caridad la filiación divina, el sello de semejanza».
Del «agónico humanismo martiano», como Cintio llamó a una postura existencial del propio Apóstol, bebieron inspiración generaciones que después entraron en nuestra historia, hombres como Mella y Villena; y luego los jóvenes que, liderados por Fidel Castro, prometieron que en 1956 serían libres o mártires.
Los valores inmortales del espíritu
El líder histórico de la Revolución habló al intelectual Frei Betto, y como tal quedó estampado en el libro Fidel y la religión (1985): «Las cualidades que nosotros requeríamos de aquellos compañeros —asaltantes al cuartel Moncada— eran, en primer lugar, el patriotismo, el espíritu revolucionario, la seriedad, la honradez, la disposición a la lucha, que estuvieran de acuerdo con los objetivos y los riesgos de la lucha, porque se planteaba precisamente la lucha armada contra Batista (…) No se le preguntaba a nadie absolutamente si tenía o no tenía una creencia religiosa, ese problema nunca se abordó».
Y de ese mismo diálogo, quedó para la posteridad esta opinión de Fidel: «Antes que el elemento político, en lo que tiene que ver con la religión, tengo presente el elemento moral y tengo presentes los principios, porque en ningún sentido está planteado, ni está concebido el cambio social profundo, el socialismo y el comunismo, como algo que proponga inmiscuirse en el fuero interno de una persona y negar el derecho de cualquier ser humano a su pensamiento y a sus creencias».
En el Informe Central al VI Congreso del PCC, Raúl se refirió a cómo Fidel se expresara tempranamente acerca del tema de la religión cuando evocó al mártir del Moncada Renato Guitart: «La vida física es efímera —expresó el líder—, pasa inexorablemente, como han pasado las de tantas y tantas generaciones de hombres, como pasará en breve la de cada uno de nosotros. Esa verdad debiera enseñar a todos los seres humanos que por encima de ellos están los valores inmortales del espíritu. ¿Qué sentido tiene aquella sin estos? ¿Qué es entonces vivir? ¡Cómo podrán morir los que por comprenderlo así, la sacrifican generosamente al bien y a la justicia!».
«Estos valores —afirmó Raúl en el Informe— han estado siempre presentes en su pensamiento (el de Fidel), y así lo reiteró en 1971 al reunirse con un grupo de sacerdotes católicos en Santiago de Chile:
“Yo les digo que hay diez mil veces más coincidencias del cristianismo con el comunismo que las que puede haber con el capitalismo”.
«A esta idea regresará al dirigirse a los miembros de las iglesias cristianas en Jamaica en 1977; cuando dijo: “Hay que trabajar juntos para que cuando la idea política triunfe, la idea religiosa no esté apartada, no aparezca como enemiga de los cambios. No existen contradicciones entre los propósitos de la religión y los propósitos del socialismo”».
Ese espíritu unitario, esas concepciones inclusivas cuyas raíces son largas y profundas nación adentro, pasaron por momentos difíciles cuando la joven Revolución se abría paso en su afán de justicia. En su diálogo con Frei Betto, Fidel fue explícito: «Con la Iglesia Católica tuvimos dificultades hace años, que fueron superadas, todos aquellos problemas que en un momento existieron, desaparecieron».
Aquellas dificultades entre las máximas jerarquías de la Iglesia católica y el joven Gobierno Revolucionario, y un prejuicio que se acrecentó en la sociedad hacia quienes profesaban algún tipo de creencia religiosa —mal importado de otras latitudes como si en la enjundia de la nación no habitaran otras verdades—, se fueron superando con sabiduría y sensibilidad, para dejar en claro que la impronta de la Revolución, anclada en lo más profundo de la cultura cubana, tiene con el cristianismo más convergencias que puntos de desencuentro.
Raúl recordó en el Informe Central al VI Congreso del PCC que «en 1991, el IV Congreso del Partido acordó modificar la interpretación de los estatutos que limitaba el ingreso a la organización de los revolucionarios creyentes.
«La justeza de esta decisión fue confirmada por el papel que desempeñaron los líderes y representantes de las diversas instituciones religiosas en las distintas facetas del quehacer nacional, incluyendo la lucha por el regreso del niño Elián a la Patria, en la que se destacó en especial el Consejo de Iglesias de Cuba.
«No obstante, se hace necesario continuar eliminando cualquier prejuicio que impida hermanar en la virtud y en la defensa de nuestra Revolución a todas y a todos los cubanos, creyentes o no, a los que forman parte de las iglesias cristianas, entre las que se incluyen la católica, las ortodoxas rusa y griega, las evangélicas y protestantes; al igual que de las religiones cubanas de origen africano, las comunidades espiritistas, judías, islámicas, budistas y las asociaciones fraternales, entre otras. Para cada una de ellas la Revolución ha tenido gestos de aprecio y concordia».
Como letra que entraña la voluntad más elevada del pueblo, el Objetivo No. 57 aprobado en la Primera Conferencia Nacional del PCC celebrada en enero último, habla de enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y otros que son contrarios a la Constitución y las leyes, atentan contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas.
Son líneas en total coherencia con lo dicho por Raúl en el Informe Central al VI Congreso de la militancia comunista cubana: «El Partido debe estar convencido de que más allá de los requerimientos materiales y aun de los culturales, existe en nuestro pueblo diversidad de conceptos e ideas sobre sus propias necesidades espirituales».
Ese es el camino que definitivamente hace de todos los cubanos amantes de su Patria independiente, hijos de un destino hermoso y común. Es que, como ha dicho Eusebio Leal, nuestro suelo puede ser la canoa sobre la que, como Juanes, navegamos al amparo virginal de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
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